Puede que muchos de los que este año se han hecho mayores de edad no lo recuerden y crean que la historia de los móviles empezó con la llegada de los smartphones. Pero antes, mucho antes de eso, existía una empresa que se llamaba Motorola, que ha cumplido 90 años de historia y que fue la que realmente creó lo que hoy conocemos como teléfonos móviles. Sentaos alrededor de la chimenea que os vamos a contar su leyenda.

Corría el año 1928 en Chicago, cuando Paul V. Galvin y su hermano Joseph adquieren un negocio que se encargaba de reciclar baterías, propiedad de la Stewart Battery Co. que había quebrado. Es cuando aparece la Galvin Manufacturing Corporation con solo cinco empleados y un patrimonio de 565 dólares en efectivo y 750 dólares en herramientas. Habrá que esperar a 1930 para que apareciera la marca Motorola, que en ese momento se utilizó por esta empresa para denominar a un producto que revolucionaría, por primera vez, el mercado: la radio para automóviles. El nombre viene de «Motor» y «Ola», que sugiere la idea de sonido en movimiento y era una tendencia en la época (RCA lanzó la «radiola», por esa época aparecía la «Rock-ola» en los restaurantes y también la Moviola para editar películas en Hollywood).

El segundo gran hito de la compañía fue en 1940, Paul Gavin viaja a Europa en 1936 y convencido del estallido de una inminente guerra, vuelve a EE.UU. y se pone a trabajar. En 1940, un año después de que empezara la II Guerra Mundial, lanza la radio Handie-Talkie AM, el primer walkie-talkie, que comenzó a ser utilizado por el ejército de los Estados Unidos, llegando a manufacturar más de 100 000 unidades.

¿Cuándo empieza a trabajar Motorola en la telefonía? Mucho antes de lo que podéis imaginar

En 1947, la Galvin Manufacturing Corporation cambia su nombre por el de su conocida marca y es cuando ya la conocemos como Motorola. Pasará una década y hacia 1969 es cuando la compañía empieza a trabajar y diseñar lo que será el primer teléfono móvil que, por otra parte, no llegó hasta quince años después, en 1833, y costó la friolera de 150 millones de dólares su desarrollo. Hablamos del Motorola DynaTAC, el primero de una serie de teléfonos que duró una década y que terminó con el también icónico StarTac, la famosa «castañuela» que todos queríamos llevar a finales de los 90.

Martin Cooper, ex director general de la división de sistemas de Motorola, es el padre de la telefonía móvil propiamente dicho y dirigió un equipo que produjo el DynaTAC 8000x, todo un icono de los años 80. Antes de este modelo existían ya otros teléfonos «portátiles»… pero de «móviles» tenían poco porque había que llevar, junto al auricular, un maletín que pesaba varios kilos. Tuvieron, por otra parte, cierto éxito para instalarlos en los automóviles pero no se pueden considerar teléfonos móviles propiamente dichos.

La serie DynaTAC 8, Classic, Classic II, Ultra Classic y Ultra Classic II tenía una pantalla que usaba LED de 7 segmentos rojos y la batería permitía una llamada de hasta sólo 60 minutos, después de lo cual era necesario recargar el teléfono (10 horas en un cargador lento o una hora en un cargador rápido).

La «sana» guerra EE.UU. vs Europa en la telefonía móvil de los 90 y el nuevo milenio

En los años 90, Motorola era el estandarte de los fabricantes norteamericanos de telefonía móvil y tenía como principal rival a la sueca Nokia. En ese tiempo, es cuando la compañía se empeñó en mantener su posición de líder a través de la calidad, haciendo que sus productos cumplieran la norma del Seis Sigma, una garantía que certifica que el producto funciona correctamente en el 99,99966% de los casos.

En este tiempo, de nuevo mantuvo el impulso innovador lanzando al mercado la primera PDA, con Linux y Java allá por el 2003, pero de este tiempo si hay algo que recuerdan con cariño muchos de los que vivieron esa época es la icónica serie de teléfonos , algunos de los terminales más potentes y, sobre todo, bonitos de su época que además fueron todo un éxito de ventas con hasta 120 millones de unidades vendidas.

Época Google, el renacimiento de la marca y la llegada de Lenovo

En el mundo de la telefonía móvil hay un año de inflexión, el 2007. No se puede negar que la aparición del iPhone supuso un terremoto en el sector y cambió para siempre las normas del juego. La respuesta de Google con Android fue acogida con entusiasmo por muchos fabricantes y Motorola creó algunos de los smartphones más interesantes e innovadores del momento. Algunos de los más conocidos fueron el Motorola Defy, uno de los primeros smartphones ruggerizados, el original Flipout y su teclado giratorio o la línea Razr que se mantuvo como alguna de las más interesantes con el uso de materiales premium como el kevlar.

Fue en 2011, tras la división de la compañía en Motorola Solutions y Motorola Mobility, cuando el negocio de telefonía móvil fue adquirido por Google por 12.900 millones de dólares en una de las operaciones más sonadas en el mercado.

Es también cuando se forja el renacer de Motorola. En este periodo es cuando se lanzaron algunas de las series que ahora tienen más éxito como el que se ha considerado como uno de los referentes de la gama media en Android, el Moto G, o los siempre sorprendentes Moto X además de los asequibles y completos Moto E.

Sólo tres años después, en 2014, Motorola finalmente entraba en la estructura del gigante Lenovo y se consolidaba el regreso por la puerta grande de una de las marcas míticas de la industria, añadiendo nuevas series como los espectaculares Moto Z en 2016, la llegada de los Moto Mods y los teléfonos modulares o, recientemente, su primer producto Android One, el Motorola One.

Es de las pocas que sobreviven de esa primera época y la única que puede presumir de que no sólo tiene 90 años de historia sino que fue la que inventó el primer teléfono móvil y que aún sigue haciendo dispositivos que sorprenden tanto como el primer día.

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